sábado, 30 de junio de 2007

[Cine en su casa]



Lo más probable es que quienes se dedican al negocio de arrendar películas o aquellos que hacen la programación del cable, ni siquiera piensen que algunos distraídos espectadores no están valorando su trabajo. Para que hablar de quienes las crean y las producen con tanta dedicación, ya sea por negocio o por amor a su arte. Y tampoco podemos olvidar de aquellos sacrificados piratas que ponen todo su esfuerzo, no quizás en copiar las películas, si no en imprimir esas coloridas carátulas que tanto nos llaman la atención desde el suelo de nuestra querida capital.
Pero bueno… a lo que iba.
Quiero referirme a los distraídos de los que hablé anteriormente y digo distraídos, porque quiero pensar inocentemente y no ofenderlos, aunque en realidad debería incluirme, entonces corrijo: “para no ofendernos”…
Entonces, la preguntas es ¿Quién no ha escuchado o vivido el momento de indecisión al planificar un panorama? Nadie.
Familia, amigos, conocidos, desconocidos, pololos, amantes o cualquiera sea la relación lo más probable es que haya pasado por un momento como este, pero llama la atención que generalmente en las 5 últimas relaciones nombradas salga la inocente idea de el gran ¡cine en su casa! Y es aquí donde hago la conexión con la reflexión sobre las películas que hice en un comienzo y con los distraídos que más de alguna vez aceptamos la propuesta, cuando lo menos que hicimos fue verla. Y puede que incluso nos llegáramos a sorprender con la idea de que ni siquiera era necesario gastar plata en un arriendo, si no que bastaba con la casa y los “actores”…
Hay que ser realistas, aunque lo más probable es que sigamos disfrazando la realidad…

En todo caso, no es mi intención que piensen mal, creo que conozco muchos casos donde si resulta el panorama… era sólo una reflexión donde quería reconocer una realidad que nos rodea, que nos afecta y de la que nadie está libre, menos los o las inocentes que aún tienen la ilusa idea de realmente ver una película “a solas”, pudiendo caer cuando menos lo piensen.
Así que ¡cuidado!
La invitación también te puede llegar a ti.


PD: No vayan a creer que porque me reconocí distraída en algún momento de mi vida, mi presenté incluye pensamientos del pasado…
No, las cosas han cambiado. 0=)
Aún así, hay que reconocer también, que dependiendo la ocasión quizás pueda renacer mi pasión por el cine… o no? >=)

domingo, 24 de junio de 2007


Como siempre me quedé pegada admirando las imágenes de historias irreales llenas de magia con príncipes azules, hadas y finales felices. Donde existe el brillo en los ojos y los nervios en la piel cuando el amor se presenta triunfante entre personajes de una relación prohibida. Historias donde los héroes intentan salvar al mundo mientras besan de cabeza ocultando su identidad y un campo lleno de flores es el regalo perfecto para que un loco le confiese su amor a una comprometida rubia que ha visto sólo una vez en un circo. Relatos en donde se enfrentan dos fuerzas y el mal siempre queda por debajo del bien para que la palabra fin se pose bajo el beso de dos amantes que vencieron al mundo con su amor. Personajes de un autor que crea historias de fantasía al hacer una hipérbole de las pequeñas señales que muestra la realidad, exagerando sentimientos y dibujando sueños de ilusas mentes que aún creen en el amor.

Para que seguir engañándonos, si en esta realidad no existe la magia de los cuentos y todo lo que en algún momento pudo ser verdad, no fue más que otro lindo sueño…

Sigamos danzando entonces bajo sonrisas fingidas para que nadie nos pregunte por aquellas lágrimas que intentamos ocultar, si al final esta soledad ya no puede ser más oscura…

¿Qué más podemos perder?


Sigamos disfrutando entonces con nuestros finales infelices…


…o con nuestra falsa felicidad.

sábado, 16 de junio de 2007

Afuera llovía. Con mucho frío te esperaba sentada en el lugar acordado para días como este. El mismo lugar en que nos encontramos por “primera vez”. El mismo lugar de aquel día en que quisiste decirme que me amabas, pero ni tu ni yo aún sintiéndolo, lo pudo decir. Sí, aquel lugar. Sentía que cada minuto que pasaba era eterno, más aún cuando la estación se llenaba de gente y yo ansiosa con mi mirada buscaba verte llegar. Pero nada. Los minutos avanzaban, mientras mis nervios iban y venían dependiendo el flujo de personas que pasaran delante de mi. Buscaba tu caminar, tu ropa, tu sonrisa, pero no conseguía ninguna pista. Lo único que me distraía a ratos era sentir el aire que se aparecía con una entrada magistral desde el exterior con lo que el lugar se renovaba de esperanza para mí llenándome de suspiros. Se escucha otro tren, ya habían sido más de diez los contados, y volví a desear que vinieras en él porque la espera se estaba haciendo larga e incómoda. Salieron todos, excepto tú…. ¡Momento! ¡Ahí estás! Me buscas con la mirada y al encontrarme sonríes. Cruzas la puerta que nos separa y avanzas hacia mí. En el trayecto juegas a esconderte detrás de un hombre alto y yo no puedo evitar la risa. Y llegas. Te paras frente a mí sin decir nada, mientras yo acomodo tu pelo como es de costumbre. Sonríes otra vez, mientras intento disculparme por mi manía apretando mis dientes y arrugando mi nariz. Volviste a mirarme un poco mas “serio”, riéndote en el fondo. Bajaste la mirada, subiste las cejas y juntando los labios negaste unas cuantas veces con la cabeza. Y me reí, porque sabía que es estabas burlando de mi capricho y en cosa de segundos rodee tu cuello con mis brazos para mirarte de muy cerca y así no perder un segundo más. El día había sido eterno. ¡Te extrañaba tanto! Pero todo tiene su recompensa y el destino me había premiado con la dicha de verte. Por fin te tenía. Estabas frente a mí. Te miré a los ojos. Esos ojos que tanto me gustan. Esos ojos que acompañados de una sonrisa hacen que me deleite con las líneas de sus costados. Esos ojos que guardan al centro de sus marcos una cicatriz que nunca podría olvidar. Esos ojos que me hablan cuando el resto del mundo se detiene. Esos ojos donde me encontré. Sí, me encontré, dentro de ti. Entonces, no fue necesario decir nada más y luego de admirarte te besé. Te besé…





…te besé en el aire porque en realidad no estabas ahí. Mis ganas de verte fueron la excusa perfecta para que me traicionara la imaginación. Me sentí tonta… ¡estúpida! Y en cosa de segundos me llené de imágenes de aquel accidente. Los recuerdos de tu muerte me trajeron de golpe la realidad, mientras me inundaba un vacío tan grande que me dieron ganas de llorar, pero la multitud que iba y venía no hubiera hecho nada para calmar mi tristeza. No había nadie que te trajera de vuelta. Nadie. Y me guardé todo, incluso las lágrimas. Respiré profundo y seguí. Seguí caminando sin ti. Seguí…





…quizás te encuentre en alguno de los otros lugares que solíamos visitar. Lo más probable es que por la lluvia hoy no hayas podido llegar.


[Locura después de la muerte]

martes, 12 de junio de 2007




[Cada mañana]


El despertador. Está bien, es hora de comenzar. Hace frío, espero que el agua de me de un poco de calor. ¿Que vestiré hoy? Lo pensaré en la ducha, para no atrasarme luego con esas indecisiones que me recuerdan que soy mujer. Hagamos esto rápido, no me quiero enfriar más, pero el agua se tarda un poco en tomar el calor que necesita mi cuerpo para dejar de temblar. ¡Si pudiera quedarme aquí todo el día! Recuerdo cuando… ¡Ahhh mejor no pienso nada más! Se hace tarde, hay que continuar! ¿Qué me pondré hoy? Mi ropa favorita puede ser, quiero verme linda, quien sabe quizás hoy es el día y la primera impresión es importante. ¡Que ilusa, repito lo mismo todos los días! Voy a ponerme lo que primero encuentre, si al fin y al cabo veré a la gente de siempre en el mismo lugar. Mejor me apuro, una ilusión no excusa para un atraso. ¿Alcanzaré a desayunar? El reloj me anuncia lo contrario, si una ilusión no era excusa, para que pensar que un desayuno puede serlo, aunque cuando uno se enferma vienen todos los retos. En fin, mañana me levanto más temprano. Pero claro, si es que logro acostarme temprano… quizás debí hacer ese trabajo antes, siempre dejo todo para la última hora… ¡pero a quien engaño si anoche me quedé con el trabajo abierto pero no avance absolutamente nada! Como siempre estaba pegada a las letras sin poder hilar mis ideas, distraída con esa estúpida idea de... ¡A la mierda! Que tengo que estar pensando tonteras, definitivamente hoy me acostaré mas temprano. ¿Qué me falta? Bolso, trabajos, libros… ¡Música! Si, música para el viaje, así no tengo que estar escuchando los problemas de otros o los reclamos de la gente malhumorada. Además la música me hace viajar… ¡Puta la hueá! ¡Ya se hizo tarde otra vez, voy a tener que correr! ¡Y que tanto me preocupo si a veces cuando salgo tarde llego más temprano! ¿Quién puede comprender esa extrañeza del tiempo? Ya, mejor salgo por hoy, pero creo que mañana me daré el tiempo para tomar desayuno…. ¡Chao mamá!... Creo que mañana me despediré con un beso, ahora voy atrasada….
Hace frío, pero a la vuelta me acostaré temprano y se pasará. Es lindo el otoño, debería fotografiar este momento… ¡Aaaahhhh este maldito frío me está matando! Ahora recuerdo porque no me gusta esta estación ni el invierno, aunque no sería lo mismo si… ¡Pero no! Mejor me preocupo de pensar en lo que queda por hacer esta semana, así no dejo todo para última hora… tengo que estudiar para la prueba, dividir ese trabajo en grupo, preparar ese material… en verdad el otoño es muy lindo, esa perfección que tiene el viento para encargarse de botar todas las hojas para que puedan nacer hojas nuevas… ¿Qué más tengo que hacer para esta semana? ¡aaa si! El taller de eso, fotocopiar algunos textos y leer para la otra semana, así no dejo todo para última hora… última hora… última hora…

(…)

…¿Y si dejo de posponerme para última hora? ¿Si en vez de seguir este camino voy por otro distinto? ¿Si corro hacia donde quiera, para decir lo que quiera, haciendo lo que quiera? ¿Si dejo mis responsabilidades y voy a aquellos lugares mágicos que tanto me gustan? ¿Si tomo un bus y me voy a donde nunca he ido? ¿Si me devuelvo a tomar desayuno con mi madre para pasar el día juntas? ¿Si me voy de sorpresa a visitar a esa amiga que hace tanto no veo? ¿Si preparo un encuentro “casual” con aquella persona especial que no me atrevo a enfrentar porque seguramente no quiere saber de mí? ¿Si lo llamo y le propongo que nos escapemos por el día lejos de este mundo? ¿Si le demuestro con alguna locura que lo recuerdo con cariño por todo lo vivido? ¿Si me devuelvo a la casa y me acuesto para acabar con este frío que me mata? ¿Si me pongo a escribir todo lo que estoy pensando para que alguien lo lea y piense que no es único sumergido en la rutina?...

Seguramente buscaría como darle respuestas a estas preguntas. Seguramente al tomar otro camino descubriría una nueva forma de llegar a donde voy, porque las responsabilidades seguirían ahí. Seguramente correría unos metros sin saber donde ir, ni que decir, sin saber que hacer producto de los temores a los efectos. Seguramente después tendría más responsabilidades por no responder a las primeras y en aquellos lugares sólo pensaría en los efectos de desligarme de mis obligaciones y quizás, sólo quizás recordaría lo que fui y me hundiría un poquito más en esta soledad. Seguramente sentiría temor por andar por lugares desconocidos y extrañaría la compañía de… alguien. Seguramente me retaría por no ir a clases y el desayuno tendría un sabor amargo. Seguramente seguiría sin verla, su tiempo es escaso. Seguramente el encuentro “casual” no resultaría, porque las cosas forzadas no andan bien. Seguramente me diría que no tiene tiempo, ni plata, pero sobre todo me diría que ya encontró con quien escaparse a otro mundo. Seguramente las cosas seguirían igual o peor, donde no hay amor es imposible crearlo. Seguramente terminaría llorando con alguna película o con mis propios recuerdos. Seguramente escribiría algo como esto… para que finalmente no sea leído por nadie.

Llegué… es hora de entrar a clases y momento para hacerme cargo de mis responsabilidades. Seguramente responderé “bien” a quienes me pregunten como estoy…




PD: Al parecer a la vuelta tengo mucho que hacer, dudo que hoy me acueste temprano…